martes, 12 de mayo de 2009


Los mexicanos están cansado de los tópicos y los estereotipos con los que suele ser representados en el cine y la publicidad y ha decidido plantar cara a cualquier intento de desvirtuar su imagen. Más aún si llega desde España y a través de una cadena estadounidense.
El último capítulo en la defensa de la auténtica esencia autóctona ha provocado que el embajador de México en España, Jorge Zermeño, enviara ayer una carta vía fax al director general de Burger King-España, Elías Díaz Sesé, en la que le solicita que retire la campaña publicitaria de la nueva hamburguesa, llamada Texican Whopper, por ofender a los mexicanos.
"Muy respetuosamente quiero externarle que dicha publicidad denigra la imagen de nuestro país y utiliza indebidamente la bandera nacional mexicana", asegura en su misiva el diplomático. "El aprecio y respeto por nuestra bandera es tal, que en México existen normas legales claras que establecen el buen uso que se debe dar a nuestros símbolos patrios", añade. "Por lo mismo, le solicito muy atentamente considerar el retiro de esa propaganda, toda vez que ofende a México y a los mexicanos", concluye.
Pablo Mazo, director de comunicación de la cadena de comida rápida, respondió al periódico 'El Universal' que se acababa de enterar de la noticia por la prensa, "ya que tanto el director general como yo hemos estado de vacaciones de Semana Santa", ha aclarado. Desde Burguer King España aseguraron al diario que están sorprendidos por la repercusión que la campaña tuvo en México y han señalado que tratarían el tema con la "con la máxima delicadeza y respeto" pero que su intención "nunca fue ofender a nadie".
El polémico cartel y el video preparado para la campaña en televisión muestran a un vaquero estadounidense alto, guapo y vestido de 'cowboy', junto a un mexicano chaparrito, gordito y ataviado con un poncho con la bandera mexicana. Según el comercial titulado "la extraña pareja", desde que llegó la Texican Whopper la carne texana y el sabor mexicano están ahora "Unidos por el destino". En el fondo, la voz de un narrador explica "la gente decía que jamás funcionaría, pero de algún modo, uno más uno es igual a tres. La Texican Whopper, el sabor de Texas con un pequeño mexicano picante".
Una sarta de tópicos que incluye máscara de luchador para el diminuto mexicano y que se repiten a lo largo de los 456 restaurantes que la cadena tiene en España y en los que se ha distribuido el polémico cartel. Una campaña de publicidad realizada por la agencia internacional Crispin Porter + Bogusky y que también puede verse en otras ciudades europeas, incluyendo Londres.
La noticia saltó a los medios de comunicación a raíz de las protestas de varios mexicanos residentes en España. A partir de ahí la indignación se fue extendiendo por foros y webs del país hasta que la embajada decidió actuar pidiendo la retirada de la campaña. En esta línea, no es la primera vez que en Estados Unidos se ha utilizado la imagen de México y de los mexicanos para ridiculizar al vecino del sur, incluso el director del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), Oscar Fitch Gómez, denunció el año pasado la existencia de "campañas bastardas" en Estados Unidos y Canadá contra México para desprestigiarlo como destino turístico.
Durante la mañana de este martes la noticia ha sido de las más visitadas y vistas en los principales diarios en internet con avalancha de gran participación de los lectores en los chats abiertos sobre el tema. Si bien la opinión mayoritaria era de indignación y cabreo, junto a ellos muchos mexicanos se reían del exceso de celo de sus compatriotas. "Me ofende más que los políticos se repartan 57 millones el presupuesto, que se gasten diariamente con el 30% que se roban del trabajo de los mexicanos en restaurantes de lujo, autos carísimos, caprichos, desayunos, etc..." decía un lector en la web de 'El Universal'. "A mí me resulta muy divertido el espectáculo del nacionalismo mexicano. Los gringos se ponen su bandera de calzoncillos, y nadie se siente ofendido", decía otro lector desde Tlaxcala.
Además del ofensivo tópico, el centro de la polémica radica en la utilización de la bandera, algo que prohíbe expresamente la ley mexicanas que castiga a cualquiera que utilice de forma indebida los símbolos patrios. Una ley de uso doméstico pero en cuya correcta aplicación planetaria, trabaja ahora la diplomacia mexicana.

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